cultura de los taironas
cultura tairona
Se descubrió la ciudad fundada por los taironas en el año 800 y habitada hasta el 1600, hoy conocida como Ciudad Perdida. Poco más se sabe hasta ahora de su historia. Esta sociedad se encontraba organizada en unidades políticas de varias dimensiones que ejercían control sobre distintos territorios en el macizo montañoso, desde el mar Caribe hasta las cumbres del Gonavindua (pico Simón Bolívar) y el Aloglue (pico Cristóbal Colón). La población era independiente y estaba dirigida por su propio cacique, con distintas alianzas y enemistades entre ellos.
El primer contacto con los conquistadores españoles se dio en 1498 con la llegada de Fernando González de Oviedo, con quien los caciques de la zona establecieron relaciones comerciales. En 1525, con la fundación de la ciudad de Santa Marta por Rodrigo de Bastidas, los españoles intentaron establecer una presencia más fuerte en la zona, dando inicio a la empresa colonial española en esta parte del continente sudamericano. Entre 1525 y 1599, las relaciones entre los pueblos indígenas de la zona (que incluían además de a los tairona a los guanebucán, los malibúes, los guajiros, los kosina, y los chimila entre otros) y los colonos españoles se caracterizaron por su inestabilidad: intensos periodos de conflicto y guerra en los que se intentaba dominar a los habitantes eran seguidos por años de calma tensa en las que los españoles se veían forzados a establecer relaciones pacíficas con las distintas comunidades.
Durante este tiempo, los tairona quemaron Santa Marta varias veces, conquistaron el fuerte español de Bon hida, establecieron relaciones comerciales con piratas ingleses y franceses, y en general, consiguieron limitar el crecimiento de la colonia española. Entre 1599 y 1600, el gobernador de Santa Marta, Juan Guiral Velón, emprendió una intensa campaña militar para sojuzgar a estas poblaciones. Un intento fallido de alianza entre los distintos poblados dio pie para que el gobernador pudiera capturar a los caciques uno a uno, cortándoles la cabeza y descuartizándolos. Los pobladores que no lograron escapar fueron llevados a los alrededores de Santa Marta y entregados a encomenderos. Los sobrevivientes se internaron en las partes más altas del macizo para escapar de los españoles, y sus descendientes son los Koguis, que han permanecido aislados hasta ahora.
Se estima que en la actualidad sus descendientes "puros" suman 50.000 personas, mientras que los mestizos y zambos con sangre tairona suman varios millones de personas, principalmente en la costa caribeña de Colombia (1,5 a 2 millones en la Sierra Nevada).4
Poblados e infraestructura[editar]
Dentro del territorio tairona todos los pueblos y ciudades estaban comunicados por una red de caminos de piedra, que se extendía desde las laderas bajas hasta los parajes más alejados de la Sierra Nevada. Sus viviendas tenían forma circular, construidas generalmente sobre terrazas de piedra; no tenían ventanas, los techos eran de palma de montaña. Los muros eran de adobe y piedras pequeñas, y estaban pintados con cal y agua, aunque a veces se hacían de paja en las ciudades más cercanas al agua.
En la construcción de las ciudades primero se hacían las terrazas que proporcionaban los árboles y la madera; luego estas terrazas se usaban para las labores agrícolas y para construir las viviendas. Se hacían canalizaciones para llevar el agua de montaña a las viviendas; Tanto las canalizaciones como las ciudades y las terrazas de cultivo fueron diseñadas de forma tal que evitaba la erosión.
El tamaño de cada vivienda indicaba la importancia del morador. Había también edificios especiales, como almacenes y templos.
Una de las aldeas más conocidas y de los sitios arqueológicos taironas se conoce como Ciudad Perdida. Era una ciudad importante, con cerca de 13 hectáreas, y los estudios demográficos recientes sugieren que estaba habitado por entre 1.500 a 2.400 personas que vivían en por lo menos 11.700 metros cuadrados en 184 casas redondas construidas en terrazas pavimentadas con piedra. Hay muchos otros sitios de tamaño similar o mayor.
Un lugar más grande, Pueblito está situado cerca de la costa, en el Parque nacional natural Tayrona. Según la investigación de Reichel Dolmatoff, contiene por lo menos 254 terrazas y tenía una población de cerca de 3.000 personas. Los estudios arqueológicos regionales demuestran que también había aldeas grandes en la ladera occidental de la sierra Nevada de Santa Marta, como Antigua y Posiguieca. Actualmente es posible acceder a Pueblito desde el Parque Tayrona, en el que existe una playa llamada la piscina, una pequeña bahía con una hilera de piedras de gran tamaño que servían como trampa para peces, por lo que los taironas venían aquí a pescar, no existe la certeza de como llegaron estas rocas, si es natural o los nativos las traían.
En la Sierra Nevada de Santa Marta hay también varios sitios de pinturas rupestres y petroglifos. Entre estos se destaca la piedra de Donama, enigmática roca tallada que, por algunos investigadores, es un código de la naturaleza.
Orfebrería[editar]
En el área de la orfebrería los taironas tenían un papel principal, pues desarrollaron bastantes técnicas como:
- la cera perdida, que consistía en hacer moldes de barro rodeando una figura de cera, que se derretía después de calentar el empaque de barro. Luego de sacar la cera derretida, el orfebre vertía el oro líquido en el espacio dejado por la figura de cera, posteriormente esperaba a que se solidificara y rompía el molde para sacar la figura deseada.
- la tumbaga, una aleación de cobre y oro que permitía ahorrar recursos y derretir más fácilmente el oro.
- tratamientos para mejorar la calidad del oro, como calentarlo hasta la oxidación del cobre y luego sumergirlo en agua helada para conseguir una pátina permanente de oro y evitar que la pieza se cuartease. Finalmente el proceso terminaba con el lijado de la pieza hasta que llegara a la perfección.
Se cree que varias de estas técnicas fueron desarrolladas por los muiscas y exportadas al pueblo tairona. A su vez, a estos también se les considera exportadores de técnicas de orfebrería e hilados: mientras la mayoría de las primeras obras muiscas parecen toscas y mal terminadas (aun cuando la calidad del oro es superior), las taironas son técnicamente perfectas. La técnica de la cera perdida mejoraba la estética de las obras, por lo que los muiscas prácticamente abandonaron el método del repujado directo, que además de inexacto le restaba vida útil a la pieza (por el riesgo de cuartearse), y que también restringía las obras a láminas, ya que repujar sobre el oro bruto es casi imposible. A su vez, los taironas, al aprender métodos como la inmersión de la pieza en agua, mejoraron sustancialmente la calidad del material y la belleza del ornamento.
Cerámica de los taironas[editar]
La cerámica tairona se ha datado a partir del año 200 a. C. y hasta el 1650, y en la costa colombiana del Caribe hay evidencia de cerámica entre al menos el 2500 a. C.. Sus trabajos era hechos en barro o en arcilla. Investigaciones recientes del arqueólogo Alejandro Dever en Chengue, Parque Tayrona, demuestran variaciones significativas para una división cronológica en cinco fases:
- Fase 1, del 200 a. C. al 500 d. C. y fase 2 del 500 al 900, ambas formando el periodo Nehuange.5 La cronología de la región también ha sido planteada por Carl Henrik Langebaek en su libro The Prehispanic Population of the Santa Marta bays, publicado en la Universidad de Pittsburgh (2005)..
- Fases 1, 2 y 3 del llamado periodo Tayrona, desde el 900 al 1650. Estas tres fases se caracterizan por un aumento considerable en la variación.
Resumen histórico de la cultura tairona.

Se destacaron por la construcción de ciudades sobre cimientos de piedra, caminos enlozados y drenajes. Igualmente usaron el cultivo en terrazas escalonadas, y desarrollaron la orfebrería empleando la técnica de moldeo de la cera perdida.

En la cultura tairona la estructura administrativa estaba organizada por unidades políticas que ejercían el poder en las diferentes tribus de la sierra. Aunque cada población era independiente y gobernada por un cacique con pocas atribuciones divinas.
las creencias de los taironas

De acuerdo a las investigaciones, la cultura tairona le rendía culto a las estrellas, asignándoles un género biológico e incluso suponiendo en ellas relaciones sexuales. Por ello comúnmente como ritual practicaban la homosexualidad en los templos, bajo el consumo de sustancias vegetales psicotrópicas. En las ceremonias eran depositadas piedras talladas con símbolos fálicos con el propósito de obtener fertilidad o curación de enfermedades.
Las ceremonias eran especie de romerías, donde los indígenas acudían a los templos a solicitar la ayuda de los dioses. En ellos, el naoma dotado de divinidad, adivinaba las instrucciones a seguir de acuerdo al vuelo de las aves.
Existía la creencia de la vida después de la muerte, por ello los indígenas se comunicaban con sus difuntos a través del naoma, quien dirigía la ceremonia. Los entierros se realizaban en pozos poco profundos con una cámara lateral, en algunos casos usaban urnas funerarias o cremación.
Entre los principales dioses de la cultura tairona se encuentran:
Gauteovan, quien representaba la madre del universo y todas las cosas, creadora del sol y de los espíritus que causaban enfermedades.
Peico, un dios llegado del mar que enseño a los taironas a trabajar el oro, la piedra, la tierra y el tejido, adicionalmente se comunicaba con el naoma.
El universo tairona estaba formado por estratos horizontales con la Sierra Nevada en el centro. Eran los naomas quienes observaban el orden cósmico y formulaban los calendarios agrícolas y ceremoniales desde los templos. Estos estaban situados en las partes altas de la sierra, existiendo caminos empedrados para llegar a ellos. Teyuna, constituyó el principal centro ceremonial tairona, mejor conocida como la Ciudad Perdida, aparte de su función urbana y comercial actividad economica de los taironas

Económicamente la cultura tairona se basaba en la agricultura, para ello aprovecharon las diferentes temperaturas de los terrenos, también aplicaron la irrigación artificial de los suelos a través de canales que se surtían de los ríos. Así, cultivaron maíz, auyama, frijol, ají, yuca, guanábana, piña, guayaba y aguacate. Además de ello, la pesca constituía otra actividad frecuente junto a la explotación de sal que obtenían del mar. Otro oficio que desarrollaron con gran abundancia fue la apicultura, de donde extraían la miel de abejas.
Practicaban el trueque entre las tribuLa Ciudad Perdida de la cultura tairona.

Como un macizo independiente de la Cordillera Andina, la Sierra Nevada de Santa Marta, posee unos 5.700 metros de altura. En este escenario, en las cabeceras del río Buritaca, se encontraba Teyuna o Ciudad Perdida. Conformando una muestra de la arquitectura de la cultura tairona.
De esta manera, el lugar comprendía un complejo sistema de construcciones, caminos empedrados, escaleras, muros interconectados por una serie de terrazas y plataformas sobre las cuales se construyeron centros ceremoniales, casas o depósitos de víveres.
Descubierta en 1976, las investigaciones indican que esta ciudad fue edificada alrededor del año 600 y abandonada cerca del 1550. En los alrededores se detectaron otros 26 poblados como Tigres, Alto de Mira, Frontera y Tankua.




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